¡Latinoamericanos de todos los países, uníos!

En este ensayo, Fernández Retamar hace una reflexión sobre el símbolo que mejor podría definir a América Latina: Calibán, personaje de La tempestad de Shakespeare parece ser el que mejor se adapta a su propósito, opuesto al Ariel que ofreció Rodó, ya que es el nativo educado por la cultura contra la que se acaba rebelando. Parte de una necesidad del presente, la necesidad de definirse y defenderse del exterior. Hace una revisión de los valores de la cultura europea presente desde el mismo título y, a su vez, de la crítica latinoamericana. Para ello, revisa las definiciones anteriores de América Latina, de las cuales solamente tienen validez las que se ajustan a su modelo revolucionario. Su proyecto es una América Latina unida en el socialismo: la unión viene por su condición de países “subdesarrollados” y explotados de manera que, juntos, pueden hacer frente al enemigo común. Por ello, ataca a todo lo que se opone a su visión, a la cultura europeizante, a los que miran a Europa para explicar América (pero él mismo toma el símbolo de una obra europea…): Borges, Fuentes, servidores del imperialismo. Hay una búsqueda de los rasgos de la cultura panamericana que unifiquen y los encuentra, como Martí, en su condición de mestizos. Sin embargo, es una unidad política y no sólo cultural. Para él, la cultura latinoamericana “es y sólo puede ser hija de la revolución”, tiene rasgos propios que la unen, como la síntesis de la cual nace, aunque no repite (o no debería repetir) los elementos que provienen de sus orígenes: “la revolución no se entiende si no se entiende nuestra propia realidad y nuestro propio lenguaje”. Esta revolución cultural también está en manos de los intelectuales, los cuales, debido al fracaso del intelectualismo anterior, deben realizar una doble ruptura: con su clase y con la cultura metropolitana, tal y como hicieron Martí y Heredia. Esta cultura revolucionaria se debe implantar de manera universal para educar a la totalidad de la sociedad con una ideología anti-yankee y anti-neocolonialista: las masas deben acceder a la llamada “alta cultura” para dejar de ser analfabetas y explotadas. Para Retamar, hay que recuperar la independencia absoluta acabando, por un lado, con el neocolonialismo y, por otro, huyendo de la nordomanía de la que hablaba Rodó.

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3 comentarios

  1. doaa25 said,

    3 febrero, 2011 a 12:02 AM

    Muy interestante tu comentario. Pero quisiera saber si tu estas de aceurdo con Retamar en cuanto a su definicion de Borges y Fuentes como servidores del imperialismo?

  2. DonDurito said,

    3 febrero, 2011 a 5:57 PM

    Pues de Borges me queda duda pero de Fuentes no tengo la minima duda de que sirve al modelo de intellectual deslumbrado por lo que proviene del extranjero y escribe para ese mismo tipo de intelectual, el Ariel que Rodo propone. Con Borges no me meto, mis respetos para el gran JL


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