You say goodbye I say hello

Para Platón, todo escritor era un “hacedor en tercer grado” (como nos recuerda Barthes en “el efecto de lo real”) porque no hacía sino imitar lo que ya era imitación de una esencia; de la misma manera, en el Contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar Ortiz parodia la parodia (a las disputas medievales) del Libro del Buen Amor. Sólo que aquí, de la contradicción inicial, de la disputa, choque y oposición de Don Tabaco y Doña Azúcar, no sale un vencedor, sino una unión; vamos descubriendo que las diferencias tienden a igualarse por obra de la maquinización y el capitalismo financiero, y que el conflicto podría resolverse, “como en los cuentos de hadas, en casorio y felicidad”.

El texto viene a ser un ejercicio retórico donde, a la vez que expone de manera sencilla y con un lenguaje popular argumentos pesados de la historia económica y social de Cuba, ensaya a ritmo musical las distintas posibilidades de combinación del contraste. De esta manera juega con la oposición en la argumentación y en la estructura, tanto dentro de la frase como entre oraciones, párrafos y capítulos. Estos capítulos “prescindibles” que se añaden al “esquemático” Contrapunteo pueden leerse, como en Rayuela, de dos maneras: interrumpiendo la lectura en los momentos en que nos lo señala entre paréntesis el propio autor, o al final, como su continuación.

Si “la caña de azúcar y el tabaco son todo contraste” en su naturaleza biológica y su historia económica, industrial, comercial, social, cultural, etc, no son realmente contrarios o enemigos: tienen historias paralelas y contrapuestas pero no mezcladas (otro contraste con el mestizaje que representan). La antítesis recorre todo el texto: el azúcar es la mujer que se hace prostituta; el tabaco es el Macho que, sin embargo, se feminiza. Y así hasta la saciedad: si uno es blanco, otro es negro; si uno malo, otro bueno; si uno extranjero, el otro cubano; si uno masa, el otro individual; si uno mayoría, el otro minoría; si uno esclavo, el otro libre… ¿libre? Según nos relata Ortiz, la historia del tabaco ha sido la de un producto natural sometido a un proceso de paulatina industrialización, hasta convertir a los tabaqueros en otra contracción: “libres asalariados”.

Lo fundamental del ensayo está en el primero de sus capítulos complementarios, donde introduce su neologismo transculturación para definir el proceso cultural de la historia de Cuba (ejemplificada en la historia del tabaco), la dialéctica cultural entre el desarraigo y la novedad, el choque (o abrazo) de culturas que produce una nueva, lo cual, puede extenderse a toda América por analogía. La transculturación sería lo que resuelve los contrarios y, como el alcohol nacido de la unión del tabaco y el azúcar, “siempre tiene algo de ambos progenitores, pero también siempre es distinta”, aunque Don Tabaco se lleve claramente las de ganar en este contrapunteo musical que, al igual que los improvisadores en el bar o cantina, se acaba “con el alcohol en las mentes”.

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5 comentarios

  1. R. Baptista said,

    10 febrero, 2011 a 1:46 AM

    Hola, muy interesante tu blog. Tuve que releer tu primer párrafo varias veces para poder seguir tus saltos teóricos, que en apariencia son similares, pero que a la vez hay grandes diferencias. Primero, Platón parte del Topos Uranus (esencias), al mundo sensible (fenómenos) a la creación (escritura, etc.), de allí su tercer grado, sin embargo, Barthes se limita al fenómeno y a la escritura por lo que sería un segundo grado. Claro hay una correspondencia entre el desplazamiento o el cuestionamiento de la realidad precisamente en grados, pero a la vez me parece muy arriesgado establecer una línea tan sencilla entre Platón y Barthes. Después puede ser confuso el sugerir que hay una correspondencia entre imitación platónica y parodia (que no la hay). Claro imitación-imitación, parodia-parodia es lo que tú propones, pero a la vez veo muy elíptica las correspondencias entre ello. Lo de Rayuela de hecho no lo había pensado y se me hace muy interesante, además de la transculturación como una forma dialéctica también me dejó pensando. Tu final fue lo que más me gustó, de nuevo muy interesante. Bien, pues te mando abrazos.

  2. doaa25 said,

    11 febrero, 2011 a 1:02 AM

    Estoy de acuerdo contigo en cuanto a la lectura del texto como Rayuela. Pero me llamo la atencion el titulo de tu post: you say goodbye, I say hello”, me puedes explicar a que se refiere y que relacion tiene con tu comentario?

  3. Sara said,

    11 febrero, 2011 a 4:18 PM

    You say potato, I say…. potato!

    Ja. También iba a usar la letra de una canción Eso es lo que iba a titular mi blog post – por la aparente contradicción que al final no significa nada. Quiero decir, una contradicción – contraste, que acaba no teniendo demasiado importancia.

    • jorgeleft said,

      11 febrero, 2011 a 4:47 PM

      esta super bien eso, además, po-ta-toe, po-ta-to juega con la idea de la flora como posibilidad de hablar acerca de identidad. o sea. sí. ya sabes.
      total, no pude escribir nada debajo del post de sara, no sé por qué…
      y que me dicen de Don Durito, donde está para todo esto???


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